Llegaste a mi un poco cansado
Con heridas que derramaban torrentes de derrota
Me rogaste que te tomara de nuevo
Y con miedo resolví aceptarte
Te contemplé después tanto tiempo
Estabas roto y frio.
Tan frágil y encogido
Como un moribundo abandonado
Pero en tu tristeza vi grandeza
En tus marcas vi historia
Marcas de imperfección te dotaban de belleza
Y muda se quedó mi alma
Prometí no volver a olvidarte
Te cobijé con mis propias manos
Y en mi pecho latiste de nuevo
Con tanta fuerza que caí en llanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario