Le dolia el pecho, le dolia el alma, sin embargo ella seguia gritando. Gritaba por libertad, gritaba por amor, gritaba para decir adios. Extendía su mano para rogarle al tiempo que no existiera, abria sus ojos para que sus memorias se fueran,daba pasos con pies enlodados para mancharse y asi caer mas pronto. Se miraba sus manos ensangrentadas , pero debido a la confuncion la sangre era un amigo, la sangre la acompañaba.Saca una canica de sus bolsillos y trata de quebrarla, pero es inútil ¿verdad?, lo máximo que puede hacer es dejar solitarias marcas en su superficie carente de brillo...
Lo siento pequeña pero al final, aquella canica será lo único en tus bolsillos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario