-Dame tu mano - decía Prusen mientras extendía su elegante mano hacia Fletcher, el cual yacía inmóvil en el piso- No debes temerme, pues te he permitido vivir y jamas me retracto cuando tomo decisiones.
-No te temo, es solo que... aun estoy algo sorprendido...es todo - decía Fletcher estremeciendose en momento que sintió el toque de los frios dedos de Prusen.
-Tipico de humanos, dicen algo mientras sienten otra cosa, pero debido a tus verdaderos pensamientos veo que es necesario de mi parte decirte lo siguiente, no he venido a matarte ya que en realidad siempre he existido para protegerte,soy aquel que siente lástima por tu género y que ha desentrañado su mas profundo poder para guiarlos inutilmente. Estas sujeto a mi promesa así que jamas atentaría en tu contra.
- jajaja y se supone que eso debe reconfortarme?- dice Fletcher mientras bruscamente aleja las manos de Prusen.
Prusen sonríe
- Reconfortarte...no lo se ,eso depende de tu forma de ver la situación en la que te encuentras, debes decidir si morir ahora mismo en manos de aquellos que nos están observando, o seguirme ciegamente y dejar este asunto en mis manos.
-Y si decido hacerme cargo del asunto por mi mismo?
-Entonces la muerte será lo único que te extienda la mano.
Fletcher se levanta, se sacude la tierra de su cuerpo y se quita la sangre de sus ojos. Mira con complicidad los ojos de Prusen y se dirige a él con una sonrisa dolorosa en su rostro:
-ja, no me subestimes Prusen viviré y en un futuro seré yo quien te diga "dame tu mano".
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