Déjame enredarme en el hilo de tu mente, y sacar de tus pensamientos aquello que consideras impensable. Déjame saciarme en tu desosiego y eliminar de tu boca toda palabra. Déjame controlar tus deseos, arrancarte el alma y la voluntad tardía, exprimir las lagrimas de tus ojos y asfixiarte, atarte, encerrarte, y finalmente eliminarte.
No protestes contra el mundo, ni menos contra tu vida, eres el dueño de todo aquello que ha transcurrido y seguirás siéndolo hasta el fin de nuestros días. Sostuviste mi mano deseando soltarla y yo la solté deseando agarrarla, pero al final los dos nos quedamos sin manos, así que ¿ Para qué empeñarme en hablar al respecto? Sin embargo, la curiosidad y el arrepentimiento sucumban mis días, y comienzo a preguntarme ¿Qué será de nuestras manos? Aquellas que nosotros mismos nos arrancamos y las tiramos en lo mas profundo del olvido pensado que así estaríamos seguros... Somos unos tontos, siempre los fuimos, ahora es menos mi seguridad ya que al perder mis manos carezco del tacto con el cual antes tocaba mi existencia.
Pero a lo largo se cumple lo que querías, ¿verdad? y yo sé que esperas silenciosamente cada día al abrir tus ojos, por eso ya no vives, por eso ya no respiras, porque a aquello que le llamábamos vida el mundo le ha arrebatado todo significado. Y ¿Qué nos queda? el sabor de la renuncia, de olvidar nuestro espíritu y el de todos los que alguna vez nos rodearon. ¡Ja! ahora sólo somos seres tambaleantes, que a duras penas se sostienen, que el tiempo ha aplastado, seres que se autodestruyen, y que ahora sólo se sientan al frente de una ventana viendo como el atardecer es absorbido poco a poco por la oscuridad profunda y absoluta.
Sofócame, ahórcame, mátame, pero saca algo, aunque sea mi propia vida, lléname de motivos o conviérteme en una cascara vacía, pero no me hagas esperar, porque al ponerme en la ventana ya no veo el atardecer, ni la noche, ni mi reflejo, sólo veo mis ojos que se inundad de ese profundo impulso de destrucción y de cansancio...De extremo cansancio.
Amiga!! está genial, me encantó!
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