martes, 9 de abril de 2024

Ruido

Perdida en un mundo ajeno a mi, caras nuevas, entornos extraños, palabras con promesas incumplidas. Mientras alguien gritaba que fue un agente secreto, miré al frente y te vi, vi tu cuello, y lo vi a él, al recuerdo. Me asusté, me estremecí, el pánico nubló mi visión, sin embargo, luego de notar la diferencia de altura al alzar mi mirada, me alivié y el momento de crisis terminó, no eras él, solo eras otra cara extraña con patrones que después entendería eran los apropiados. Sin embargo, desde ese día, un ruido empezó a generarse en mi mente y poco a poco, con cada saludo, cada palabra, cada gesto, el ruido se convirtió en pulsaciones bastante armónicas - y conocidas - para mi gusto. 

Pun! Orejas rojas, Pun! Niños adoptados, Pun! Todo es dios, Pun! Solo quiero ser una mejor persona. Pun! ¿Es la pulsación o es mi corazón? ¿Cuántas cosas correctas no derramaste de tus labios, en el lugar perfecto cuando me encontraba presente yo, la persona incorrecta? No debí escucharlas, el corazón solo anhela aquello que no posee y alimentar un anhelo imposible de lograr es un acto poco gentil para uno mismo. Por más platónico e inocente que este deseo se presente, la realidad te abofetea cruel y despiadada. Pun! Idealizar. Pun! Soledad. Pun! Dudas Pun! Soy tonta. Pun! Por primera vez en muchos años…Sentí. 


Cuando alcé la voz y puse en melodías la negación, esas vibraciones se convirtieron en una canción. La canción más agridulce que me acompañó por meses de inquietud.


Por momentos era triste, por otros era asombrosa, cuando no la escuchaba me desconectaba del mundo, cuando la ponía en el trasfondo solo brotaban lágrimas. Trajiste a mi mundo el ruido del re-descubrimiento, chirrearon los sentidos, se estremeció el alma.  Recordé aquellas cosas que amaba del mundo. En mi afán de conocerte y comprenderte, conecté y recuperé aquello que era importante y había perdido. Sentir cosas por ti hizo que volviera a sentir cosas por mi, que ser “yo” volviera a sentirse ser mi verdadero yo. Si bien era un camino que no llegaba a ti, fue el camino que me trajo de nuevo a mi. Así que me di la bienvenida. Me abracé.


El ruido, las pulsaciones, la canción, ya no suenan. Sin embargo no hay dia en que no piense que fue una gran fortuna conocerte.


Gracias por cruzarte en esta vida conmigo, muchas gracias por traer de nuevo el ruido de vivir a mis dias.

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