Hay veces en las que siento que la única forma de arrancarme este peso del pecho es atravesándolo con puñal, así al retorcerlo y arrancarlo, sentiría un inmenso placer que se desbordaría de mi ser hasta matarme. De esta forma, moriría por la intensidad del gozo o por la fatalidad del acto...o tal vez por la sensación de encontrar -por fin- un aparente descanso.
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