Sputnik toma a M de las manos, ella con aire atolondrado apenas logra entender la situación en que se encuentra. Su compañero la mira fijamente a los ojos y con cierto grado de enojo reflejado en su voz , procede a preguntarle a M lo que por tanto tiempo había esperado:
- ¿Eres feliz?
Ella , despreocupadamente, sonríe y con sus pequeñas manos acaricia las mejillas de Sputnik y le dice:
- Por supuesto, ¿Por qué no debería estarlo?
Sputnik bruscamente aleja las manos de M de su rostro y con sus ojos ardientes en ira, vuelve a preguntar: ¿Eres feliz? M, extrañada por la insistencia de su compañero, responde afirmativamente. Sputnik desespera.
- ¿Eres feliz? ¿Estas totalmente segura? - pregunta alterado.
M enfurece -¿Por qué insistes tanto? sólo yo soy la dueña de lo que siento, ¡si te digo que soy feliz, es porque así lo es!
Sputnik guarda silencio.
- ¿Por qué callas?
Sputnik sigue sin responder. De repente gotas de agua comienzan a caer sobre sus cabezas. Comienza a llover con lo cual M con cierta sensación de desconsuelo, decide abandonar a Sputnik en medio de la lluvia. Sputnik suelta un suspiro y extiende sus brazos con sus palmas abiertas dirigidas hacia el cielo y con una dulce voz le susurra a la imagen de su amiga que se desvanece con la lejanía:
- M, si no te hubieras marchado, te habrías dado cuenta que esta ... es la verdadera felicidad.
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